Estrés, la respuesta de nuestro organismo

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El estrés es la reacción automática (1), de nuestro organismo (2) ante un estímulo, o varios (3) que puede ser interno (4) o externo (5) que dispara el mecanismo de lucha huida o de adaptación de nuestro organismo (6) y lo prepara para la acción (7) lo que produce cambios fisiológicos como la sobreactivación del organismo y si no se compensa con una respuesta de relajación (8) va incrementándose hasta convertirse en crónico (9) desencadenando inevitablemente en alteraciones físicas y/o (10) psicológicas lo que nos hará reconsiderar nuestras circunstancias.

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Voy a explicar esto en mayor detalle para que los conceptos vayan quedando claros:

(1) Reacción automática: quiere decir que la reacción natural que produce nuestro organismo no es voluntaria, es un mecanismo que se dispara sin que medie nuestra conciencia. Esta respuesta la compartimos con todos los mamíferos y es la que nos facilita la supervivencia haciendo que nuestro sistema nervioso ponga en marcha todo lo necesario para poder defendernos de un “posible peligro”.

Imaginemos por un momento que estamos paseando tranquilamente por el parque y de repente nos encontramos con un individuo que viene hacia nosotros con una pistola, la reacción que prepara a nuestro organismo para afrontar el peligro que supone este agresor es automática, nos prepara para que podamos luchar, huir o quedarnos quietos. En esas circunstancias es difícil que podamos pensar que es lo que “nos conviene o no nos conviene”, tenemos en su lugar una respuesta instintiva, inmediata, y de supervivencia producida por estresor agudo (de repente e intenso) que crea una reacción de alarma, de activación y de supervivencia.

(2) de nuestro organismo: significa que es una reacción total, global, que afecta de una manera global, general a todo nuestro cuerpo-mente, que afecta a nuestra fisiología (al funcionamiento de nuestro cuerpo) y a la forma pensar, sentir, actuar. Esto quiere decir que no se puede tratar de forma particularizada, porque intervienen multiples sistemas, el circulatorio, respiratorio, digestivo, bioquímico, energético etc.

(3) Ante un estímulo o varios, puede haber uno o varios estímulos que disparen la respuesta automática de estrés. El estímulo puede ser muy variado, una palabra, una situación, una luz, olor, sonido, cualquier cambio que nuestro cuerpo-mente perciba, aun sin que nos demos cuenta, y que dispara esta respuesta. Cualquier estímulo puede tener un significado subjetivo para cada uno de nosotros y esto es porque en algún lugar de nuestro cerebro se produce la asociación de este estímulo con “alerta, precaución o peligro”. Esto significa que ya hemos tenido una experiencia parecida, o varias y ya tenemos el archivo activo. A lo mejor hasta que no se de la suma de varios estímulos a la vez no se dispara la respuesta de estrés.

Por ejemplo si a mi me robó, de noche, un ladrón vestido de negro y con barba que olía a lavanda, y me amenazó con una navaja, por lo que obviamente además de llevarme un susto pasé miedo y me sentí en peligro, es facil que, en un futuro, si vuelvo a oler a lavanda mi organismo se ponga en guardia y yo sienta “nerviosismo” o incluso pueda volver a revivir la escena traumatica completa. Pero también puede ser que haga falta que confluyan varios estímulos, el olor de la colonia con un hombre con barba y vestido de negro.

(4) Interno significa que pueden ser físicos como infecciones o inflamaciones o psicológicos que son apreciaciones subjetivas y como tal dependen de nuestra historia pasada, de nuestras experiencias, de nuestra manera de ver las cosas. Por ejemplo una persona come una gran cantidad de hidratos de carbono, pasta, azucar, alcohol y en el momento de la digestión para equilibrar esa cantidad de azucar su organismo produce una gran cantidad de insulina y de repente la persona siente calor, sudoración y sensación de mareo y/o con cambios respiratorios. Esta reaccion le puede generar miedo o ansiedad por si misma, pero si además ya ha vivido una situación de ataque de ansiedad previamente, con estímulos parecidos y donde lo pasó muy mal, su percepción de esta situación se agrava y la reacción será mas fuerte. Puede pensar que está teniendo un ataque de ansiedad.

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(5) Externos: factores estresantes externos son cambios de temperatura, cambios de clima, que aunque parezca una tontería hacen que nuestro cuerpo se tenga que adaptar a estos cambios y le causan esfuerzo. De hecho en la medicina china se pagaba al médico para estar saludable todo el año pero fundamentalmente se le visitaba en los cambios de estación para preparar al organismo para el cambio. Hay personas que cuando hace mucho frió se quedan apagadas y necesitan de la luz y el calor del sol para tener energía.

Yo tuve una cliente con ataques de pánico provocados en gran parte por el frío del aire acondicionado y la lucha que se traía con los compañeros por la temperatura de la oficina. Ella se sentaba debajo del aire y pasaba frío, a los compañeros que estaban mas lejos del aire no les llegaba. Ella lo apagaba o bajaba y los otros lo encendían. Esta tensión, unida al frío, día tras día, le provocó un estrés prolongado que culminó en ataques de pánico.

Hoy en día se están haciendo muchos estudios con la luz y el color y de hecho existen técnicas como la cromoterapia que se están aplicando con éxito en casos de depresión y/o ansiedad o agotamiento. Además existen factores químicos como la polución que nos puede afectar sin que nos demos cuenta pero que manifestemos con tos, o mala respiración, o los pesticidas en los vegetales y frutas que comemos, así como los conservantes y colorantes de la comida. También existen otros factores como, el ruido, accidentes que nos sobrevienen, y como no problemas familiares o situaciones laborales adversas que nos producen todo tipo de emociones y pensamientos que nos causan mucha tensión.

(6) y lo preparan para la acción (de lucha huida o de adaptación) poniendo en funcionamiento las siguientes funciones fisiológicas:

  • Aumenta la tensión arterial y el ritmo cardiaco.
  • La respiración también se acelera
  • Se producen cambios en nuestra temperatura y se produce sudoración
  • Los músculos reciben mayor volumen de sangre y glucosa y aumenta el tono muscular lo que los prepara para la acción.
  • Cambia la tensión arterial
  • Los vasos capilares de la piel se contraen para reservar la sangre para los músculos y la sangre se densifica para ayudar a que no nos desangremos, al cambiar la tensión de la piel y se eriza el vello.
  • Además las manos y los pies se quedan fríos al trasladarse la sangre.
    Cuando la sangre se mueve de las extremidades y del sistema digestivo hacia los músculos para que estos puedan reaccionar cambia el metabolismo y se produce una sensación de nudo en el estómago.
  • También se pueden alterar los esfínteres
  • Se dilatan las pupilas para aumentar el ángulo de visión
  • Tenemos la sensación de que nuestra cabeza no piensa, nos lleva el impulso
  • Podemos sentir mareo, o incluso la sensación de que estamos fuera del cuerpo, así como sentir una sensación de irrealidad como que el tiempo se para y va a cámara lenta.

¿A que algunos ya habéis identificado algunos síntomas como tensión arterial, ritmo cardíaco acelerado, extremidades frías, además debido a que aumenta el tono muscular se produce tensión muscular que produce dolores de cervicales y lumbares fundamentalmente y también se producen diferentes cambios en el sistema digestivo que afectan al apetito?

Estos cambios están vinculados a cambios bioquímicos, físicos y energéticos. Esta activación para la acción hace que acumulemos energía y si no la quemamos

(7) y el organismo no vuelve a su estado de relajación por que no quemamos la energía generada por esos cambios, luchando o corriendo (que era para lo que era indicada esta respuesta originalmente) o no sabemos o no podemos adaptarnos a una situación que nos produce tensión, lo que llevaría al organismo de vuelta a la homeostasis o equilibrio, almacena la energía que se ha acumulado creando presión interna y dejando al organismo hiperactivado e hiper alerta.

8) sí a continuación volvemos a tener una situación estresante, se vuelve a disparar el mecanismo de alerta y si no nos relajamos se va incrementando progresivamente. Si esta energía no se libera y se dan situaciones adicionales de estrés estamos creando una “Olla Estrés” que si no libera la energía acumulada o presión, poco a poco, a través de una válvula de escape, llegará un momento que estallará por algún lado. El exceso de presión saldrá por una manifestación mental, emocional o corporal, o se quemará la olla, lo que hoy en día se conoce como el síndrome del quemado o “burnout”. De igual modo si vivimos en una situación en la que tenemos tensión constante y no somos capaces de conseguir un estado relajado podemos tener al organismo en un estado de hipervigilancia.

Esto sucede por ejemplo cuando en una familia hay un miembro de ella que tiene una discapacidad, epilepsia, alzheimer, demencia que le hace ser imprevisible, es decir que puede tener una reacción en la que se pueda producir un peligro para su vida en cualquier momento. Esto hace que el resto de la familia esté en estado de hipervigilancia por lo que puede pasar y esto genera un estrés crónico que puede conducir a que los miembros de la familia en algún momento manifiesten distintos niveles de ansiedad o vayan enfermando de alguna manera. Yo tenía un cliente que se denominaba a si mismo “miedoso” y resulta que haciendo su historia clínica resultó que tenía un hermano epiléptico que tenía ataques epilépticos frecuentes y toda la familia habia estado años en estado de alerta (hasta que ingresaron al hermano en un hospital) lo que les había creado una hipervigilancia y por tanto tenían un umbral de tolerancia a estímulos estresores más bajo que personas sin esta condición.

Lo importante es que seamos capaces de volver al organismo a su estado de equilibrio. Esto lo hace el organismo normalmente automáticamente, lo mismo sucede con nuestro sistema nervioso, pero si lo tenemos agotado de tanto estímulo estresante tendremos que recuperar el equilibrio forzando la respuesta de relajación, aprendiendo a relajarnos. Hay muchas formas para relajarse desde el ejercicio físico a la meditación pasando por ejercicios de visualización, relajación progresiva, aprender estar en el aquí y ahora o simplemente descansar y no hacer nada.

9) pero si no atendemos a nuestro organismo cuando empieza a dar señales de estrés que pueden ser de diversos tipos, ver el cuestionario que viene a continuación.

Y si dejamos que persista la respuesta de estres puede desencadenar en la enfermedad. Si estamos todo el día activos, haciendo frente a continuas obligaciones que nos tienen de aquí para allá teniendo que cambiar de roles, de actividad, de lugar, desplazándonos nos estamos teniendo que adaptar a cambios continuos y muchos a lo largo de un día lo que es fácil que haga que nuestro sistema nervioso esté sobrecargado. Esta sobrecarga genera ansiedad, nerviosismo e insomnio, y como consecuencia de sus efectos en el psiquismo nos predispone a todas las dolencias y enfermedades psicosomáticas, que son un aviso de “PARATE y RELAJATE.

(10) Si en la anterior etapa tomas las riendas de tu vida y aprendes que tu cuerpo y mente también necesitan cuidados para que puedan funcionar correctamente, ENHORABUENA, pero si te sigues echando más carga a la espalda llegará un momento que te encontrarás con problemas de todo tipo, físicos, emocionales e incluso establecerás comportamientos perjudiciales para tu salud, como adicciones a sustancias o comportamientos repetitivos, que probablemente desencadenarán en las enfermedades psicosomáticas relacionadas con el estrés, que son el 90% de las enfermedades. Esto te OBLIGARA a reconsiderar tu circunstancias y tomar alguna medida al respecto con lo cual cerramos el circuito la respuesta de estrés se ha convertido en un estímulo de retroalimentación para que hagamos algo con ello

Si llegado a este punto te has asustado, y ya no quieres seguir leyendo, no lo hagas porque precisamente a partir de ahora vamos a ver cómo podemos prevenir el estrés. 1) nos informaremos de cómo se produce el estrés, 2) luego aprenderemos a darnos cuenta y a ser conscientes de cómo llevamos nuestra vida. Siendo consciente de lo que estamos haciendo podemos 3) ver qué y cómo podemos cambiar.

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Enrique

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